A través de un enfoque de género, se expone cómo estas tareas recaen de manera desproporcionada en las mujeres debido a la división sexual del trabajo y a estructuras patriarcales, una problemática que se agudiza por el envejecimiento demográfico, la migración de jóvenes y el vacío institucional del Estado en el campo. Finalmente, el debate concluye en la urgencia de transitar de un modelo de cuidado privatizado y feminizado hacia un sistema de corresponsabilidad colectiva, donde el cuidado sea reconocido y garantizado formalmente como un derecho social humano fundamental.










