Un clásico del cine LGBTIQ+ revisitado: Paris is burning en el CIEG
Por Cinthya Rueda (becaria de la CIGU)
El mes de julio comenzó con un recordatorio de la resistencia disidente que ha estado presente en la UNAM a lo largo de su historia. Como parte de las actividades que diversas entidades universitarias realizaron para rememorar y visibilizar esta presencia, el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), organizó un cine-debate en torno a la película «Paris is burning», lanzada en 1990 y dirigida por Jennie Livingston, la cual muestra un panorama general sobre la creciente cultura ballroom en el Harlem de Nueva York de los 80.
Durante el evento, integrantes del CIEG mencionaron que esta ha sido su primer actividad como Comisión Interna para la Igualdad de Género (CInIG) en el marco de las acciones por el Mes del Orgullo, que busca además cohesionar a las personas trabajadoras del Centro con el fin de generar una comunidad más unida y consciente.
En el evento estuvieron presentes las trabajadoras del CIEG y las integrantes de la reciente CInIG: Fernanda Briones, Gema Itzel Benito, César Torres, Ubaldo Araujo y Edith Ortiz, quienes después de la función conversaron en torno a la interseccionalidad, y el impacto cultural que ha tenido Paris is burning en el descubrimiento de nuevas perspectivas sobre el género, las violencias y la creación de comunidad.

Foto: Cinthya Rueda
Paris is burning es uno de los esfuerzos que más éxito ha tenido al retratar la cultura ballroom, que en Nueva York fue fundada por comunidades afroamericanas, latinas, y disidentes, en las que se encontraban hombres gay, mujeres lesbianas y personas trans, así como trabajadoras sexuales y artistas, que en el contexto de los años 80 eran castigadas por su identidad y su expresión.
El ballroom fue fundado por personas que la sociedad había relegado y a las que les arrebataba cualquier sentido de pertenencia y de seguridad, sin embargo, ellas nos han mostrado que nunca pudieron arrebatar sus ganas de vivir imaginando mundos distintos mediante las comunidades o “casas” en donde encontraban esas familias que habían perdido a causa de la discriminación.
La cinta se adentra al universo de cada una de las personas que hacen parte de la comunidad del ballroom, personajes como Venus Xtravaganza, Willi Ninja, Pepper Labeija, Dorian Corey, entre otros, hablan de lo que significa pertenecer a ella. En una sociedad racista, homofóbica, transfóbica y violenta, para las personas sexo-género disidentes, crear comunidades que les cobijen ha sido el mayor factor de supervivencia, pero también de resiliencia al no existir certeza de si, al día siguiente, otra persona de tu familia elegida va a fallecer a causa de la violencia LGBTfóbica.
Es indiscutible el impacto cultural que este documental ha tenido, sin embargo, es necesario tener en cuenta el privilegio que la realizadora, Jennie Livingston, tuvo para realizarlo pues al ser una persona blanca, ajena a la cultura ballroom y con financiamiento compartió poco o nada de remuneración a quienes participaron retratando sus propias vidas y experiencias.
Recuerda consultar nuestra cartelera web para enterarte de más eventos como este: https://coordinaciongenero.unam.mx/actividades/





Leave A Comment