Karen Elizabeth Nava, del ICAyCC

«Madre, científica y un ejemplo de perseverancia»

Cada día representa un reto, pero también una oportunidad de demostrar que puede ejercer su profesión sin sacrificar la maternidad

Fuente: Gaceta UNAM Feb 9, 2026

Por: Perla Chávez

Foto: Diana Maldonado.

Karen Elizabeth Nava Castro, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC), combina con esfuerzo y pasión dos de sus grandes roles: ser mamá de una niña y dos niños, y continuar con sus investigaciones científicas, un sueño que persigue desde la infancia. Para la doctora, cada día representa un reto, pero también una oportunidad de demostrar que se puede ejercer su profesión sin sacrificar la maternidad, equilibrando amor, dedicación y vocación.

El gusto por su profesión nació de su linaje materno: su mamá y dos de sus tías son científicas y realizaron sus estudios en las facultades de Medicina, de Ingeniería y de Ciencias de la UNAM. Este vínculo familiar con la ciencia la llevó a visitar el laboratorio de una de sus tías a los 15 años y, desde entonces, se imaginó trabajando en este campo.

“Recuerdo que en ese laboratorio hice mis primeros experimentos, con ayuda de mi tía y, en ese momento, el único pensamiento que repetía mi mente era que yo quería dedicarme a la ciencia y no había forma de imaginarme en otro campo”, mencionó.

Al paso de unos años cursó su licenciatura en Investigación Biomédica Básica en la UNAM, posteriormente un doctorado en Ciencias Biomédicas, en el que logró trabajar en algunos proyectos. Además de estudiar posdoctorados en algunas instituciones de la UNAM. En ese entonces constató que los lugares para ejercer su profesión serían la investigación y los laboratorios. En 2017, ese sueño se materializó al incorporarse al ICAyCC como investigadora.

“Desde hace nueve años mi línea de investigación ha sido todo lo relacionado con los efectos de la contaminación en la salud humana, particularmente me centro en la exposición durante estadios críticos del desarrollo, como son la gestación, la infancia y la adolescencia”, refirió.

Persistencia ante los desafíos

En su camino como científica se ha encontrado con algunos obstáculos, como el grado de complejidad de la investigación de este campo, ya que “en ocasiones los trabajos no se pueden resolver o tener un resultado esperado en el primer intento, por ello representa un reto de constante análisis y consulta”.

Además, no estuvo exenta de que compañeros estudiantes e investigadores le hicieran comentarios misóginos como “Las mujeres pueden pensar hasta en ocho cosas a la vez, pero no se pueden concentrar en una sola, será difícil que hagas ciencia”, “Mejor vete a tu casa a hacer otra cosa, porque aquí no serás buena”. “Cuando los recibía me preguntaba si en realidad podía lograrlo, me cuestionaba constantemente si esto en verdad era para mí”.

No obstante, cuando Nava Castro analizó el esfuerzo con el que concluyó toda su trayectoria académica y la llevó a ser una profesional, reafirmó la idea de que ella sí nació para estar en un laboratorio y ser una científica.

“Mi carácter y mi fuerza me hacían recordar mi capacidad y que nadie debía decirme qué debo hacer y cómo; así fue como logré ignorar esos comentarios y seguir enfocada en mi trabajo. Además, en el camino me encontré con investigadoras que me apoyaron y me dieron la oportunidad de experimentar y darme seguridad de mi labor científica”, indicó.

Para la universitaria hacer ciencia es observar, hacer y hacer más preguntas y tener esa curiosidad por responderlas y seguir aprendiendo, eso es lo que les transmito a las alumnas y alumnos.

Combinar tareas

Nava Castro cumplió otro de sus sueños al convertirse en mamá antes de los 35 años y ejercer este rol una vez que concluyó su doctorado en Biomédicas. Así, no sólo se le ve en el laboratorio, guiando experimentos o detrás de una computadora redactando artículos científicos, sino también educa y enseña con amor a Alexa, Iker y Axel.

Uno de sus enemigos siendo madre es el tiempo. “Cada día es una locura, es correr de aquí para allá, llevarlos a la escuela, darles de comer, acompañarlos en sus tareas y todo eso compaginarlo con las actividades del laboratorio. Debo admitir que aunque resulte cansado, son dos labores que disfruto”, narró.

“Aunque a veces me gana la frustración de pensar si elijo entre ser madre o mi profesión, creo que no podría vivir sin alguno de los dos. Es decir, como investigadora me siento realizada y como mamá, aunque sigo aprendiendo, soy feliz con mis tres hijos”.

Finalmente, la investigadora les dijo a las niñas y jóvenes que quieren ser mamás e investigadoras que se preparen y luchen por sus sueños. “Que nadie les diga que no se puede maternar y ser científicas, porque son dos labores de gran admiración y siempre hay cosas interesantes por descubrir en la conjunción de ambas tareas”.