Fuente: Gaceta Unam

Diana Saavedra

Se ha vuelto importante inventar nuevas formas de denominación, empleando la x, @ y una estrategia lingüística que es sustituir la “a” o la “o” por el morfema “e” que tiene enorme presencia en este momento en los jóvenes

El lenguaje incluyente no pretende hacer gramática, ni estandarizar el lenguaje, menos obligar a las personas a migrar a un morfema diferente; en realidad se trata de un llamado de atención sobre un problema, consideró la académica del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), Hortensia Moreno Esparza.

La experta en comunicación social mencionó que no se trata de determinar si es correcto o no hacer un desdoblamiento de la lengua, lo importante es que el lenguaje es una de las facetas sobre las que debemos discutir para lograr un mundo más igualitario entre mujeres y hombres, la población en general, aquellos que se mueven en el lenguaje de lo simbólico y quienes no se sienten reconocidos.

“El lenguaje incluyente es una pequeña insurrección contra el patriarcado, de lo que se trata es de hacer un llamado de atención acerca de la injusticia reflejada en éste, presente en él y que de alguna manera reproducimos con formas que asumen que el genérico incluye a hombres y mujeres”, destacó.

Discusión pública

La investigadora consideró que entender cómo utilizar el lenguaje no sexista y cuál es el objetivo de ese uso constituyen parte relevante de la comunicación moderna, en la cual no sólo importa si la persona se identifica como hombre o mujer, sino que aquellas que no sienten que ninguno de estos géneros los describe han promovido el uso de la letra “e” en muchas de las oraciones.

La directora de la revista Debate Feminista añadió que aquí se ha vuelto importante inventar nuevas formas de denominación, utilizando la x, @ y una estrategia lingüística que es sustituir la “a” o la “o” por el morfema “e”, que tiene enorme presencia en este momento entre los jóvenes.

Este fenómeno está también en la demanda del lenguaje no sexista, la discusión pública tiene que ver con lo que es correcto o incorrecto, una preocupación cifrada en el problema de que las personas necesitamos comunicarnos de la mejor manera posible, lo cual pasa por factores históricos y sociales presentes en cada oración que pronunciamos, reflexionó.

¿Qué pasa en la UNAM?

Esta postura ha llevado a una reconsideración del lenguaje y un ejemplo de ello es que en la Universidad Nacional Autónoma de México a partir de una serie de reformas legislativas y la emisión de documentos de política institucional se ha propuesto el uso del lenguaje incluyente.

“Este uso ya tiene una presencia muy importante en documentos oficiales de la Universidad, por ejemplo, diría que revisen las convocatorias para los programas PAPIME y PAPIIT, todas ellas vienen redactadas en un esfuerzo inclusivo, en las que queda claro que se convoca a investigadores e investigadoras, profesores y profesoras, técnicos y técnicas académicas. Esto es un paso muy importante porque está influido por el feminismo académico y estudiantil”, consideró la docente de la UNAM.

La Universidad ya lo está haciendo, con un uso del lenguaje incluyente que está perfectamente registrado y es rastreable, y toda la documentación universitaria deberá irse adaptando a estas nuevas maneras de escribir que se suman a las formas generales que denominamos como discurso público.

En este punto, detalló Moreno Esparza, en los últimos tiempos las propuestas, intervenciones y reclamos en el espacio público, por un lado, han generado una polarización esquemática de la discusión, en la que la postura más conservadora afirma que el masculino genérico es universal y, por lo tanto, al decir nosotros se infiere que están incluidos todos, o el conjunto de la especie.

La Universidad Nacional Autónoma de México, a partir de una serie de reformas legislativas y la emisión de documentos de política institucional, propone practicar esta manera de expresión

La transformación se está dando

“El cambio se está dando. Hay una enorme cantidad de estudios, como el de Mercedes Bengoechea, quien propone una cosa que se llama el femenino genérico. Esto es muy bonito, porque es asumir que si dicen ‘todas nosotras’, estás incluyendo a los varones que están en ese lugar”, resaltó la experta en el tema mujer y relaciones de género.

Durante su participación en la Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios, la experta explicó que las y los jóvenes trabajan activamente en su lenguaje inclusivo, lo que se necesita es no prohibir los cambios que éstos proponen para sentirse incluidos como puede ser el uso de la letra “e” en las oraciones.

“Es interesante y se debe pensar cómo está modificándose el lenguaje desde los hablantes; somos las personas quienes hablamos y escribimos los vehículos del cambio”, comentó la también doctora en Ciencias Sociales.

Hortensia Moreno Esparza ofreció la charla Uso de lenguaje no sexista ante jóvenes reunidas en el Salón Jaime García Terrés del Centro de Exposiciones y Congresos de la UNAM, donde describió el actual debate respecto al apoyo y uso de un lenguaje no sexista frente a la idea de que éste desnaturaliza, pervierte y hace olvidar las reglas del idioma.

¿Larga tradición?

Recordó que la forma “correcta” en la que se usa nuestro idioma surge con la aparición hacia 1700 de la Real Academia de la Lengua Española, que define esto no a través de una investigación científica, sino de la certeza de que los demás deben hablar igual que esa persona, definiendo que la forma en la cual se expresan es la manera en que se hace en la corte española.

“Pensamos que las palabras están allí, independientemente del uso, cuando en realidad el funcionamiento de la lengua es mucho más complejo, pues la codificación de ésta se encuentra en los diccionarios, así como las normas de estilo para saber cómo se escribe una palabra e incluso cómo se pronuncia”, señaló.

El gran dilema hoy en día es si vamos a sujetarnos a la normatividad de la lengua estándar o si atenderemos la demanda feminista de que hay que intervenir el lenguaje y hacer visibles no sólo a las mujeres, sino a las personas con personalidades binarias, finalizó la académica universitaria.