Fuente: Gaceta UNAM

La ceremonia de clausura de la primera edición del Diplomado de Especialización “Mentorías feministas para la iniciación científica” de la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU), se realizó en el Pabellón de la Biodiversidad de Ciudad Universitaria. En el acto, se dieron a conocer los proyectos con los que las egresadas se colocan a la vanguardia mediante un programa que busca fortalecer el desarrollo de las mujeres en la ciencia a través de redes de colaboración feminista intergeneracionales.

Presidida por Jennifer Escobar Medina, coordinadora ejecutiva del Diplomado, la clausura fue un espacio que recordó la deuda que la historia tiene con las científicas del mundo, a quienes se les han colocado diversos obstáculos estructurales que comienzan con la negación misma de sus aportaciones. Así lo documentó la historiadora Margaret Rossiter en 1993 en el llamado “efecto Matilda”, un fenómeno que describe la apropiación de las ideas y logros de las mujeres por parte de sus colegas varones.

Ejemplos paradigmáticos son el de Rosalind Franklin, quien con la “Fotografía 51” dio un paso enorme para descifrar la estructura de doble hélice del ADN; su autoría se reconoció plenamente hasta hace muy poco, o el de Jocelyn Bell que, pese a ser ella quien descubrió los púlsares, vio cómo fue a su director de tesis al que galardonaron con el Premio Nobel de Física en 1974.

“Cada nombre que se lea esta tarde se lee contra esa inercia”, puntualizó Escobar Medina.

En la clausura, se contó con la presencia de Fiorella Mancini, secretaria académica de la Coordinación de Humanidades; Ana Gisela Beristain Aguirre, directora de Orientación Educativa; Patricia Castañeda Salgado, directora de Planeación, Vinculación y Proyectos Especiales de la CIGU, así como coordinadora académica del Diplomado; Rubén Hernández Duarte, directore de Políticas de Igualdad y No Discriminación de la CIGU y quien también estuvo en la coordinación ejecutiva del proyecto.

Duarte mencionó que el Diplomado contó con más de 223 postulaciones, y tras un filtrado, egresaron 66 estudiantes, 32 con doctorado, 22 con maestría y 12 con licenciatura, quienes recibieron su constancia durante la ceremonia por haber concluido con este proceso de aprendizaje colectivo que inició en enero de 2026 y duró nueve meses.

“A lo que apostamos es a que la mentoría que aquí trabajamos desde el enfoque feminista se sitúe y se ajuste a las posibilidades, contextos, tiempos e intereses de las mentoras y los mentores”, señaló.

Por su parte, Patricia Castañeda Salgado, referente de las metodologías feministas para la ciencia en nuestro país, hizo énfasis en lo relevante de impulsar proyectos que mejoren la vida personal y académica de las mujeres en el presente y futuro.

Mencionó que el fin de este ciclo es el inicio de la aplicación de todo lo aprendido en el día a día de las egresadas. Agradeció a todas las personas involucradas en la planeación y desarrollo del Diplomado y reconoció que su esfuerzo abre brechas y muestra que “tenemos una imaginación floreciente en cómo transmitir la experiencia y cómo convocar para que esta experiencia se amplíe cada vez más”, puesto que se necesita hacer eco en momentos como el actual, en el que se han observado grandes retrocesos internacionales en el área de la ciencia.

“Es una oportunidad para que las más jóvenes vean que el mundo es fascinante, que está lleno de oportunidades y que hay personas que las podemos acompañar hasta que tomen su propio camino”, finalizó Castañeda Salgado.