Fuente: Gaceta UNAM
Durante estos dos años de gestión, el trabajo del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) se ha encauzado bajo los principios de excelencia y rigor académico; transparencia, equidad y responsabilidad institucional; vinculación, colaboración y apertura; investigación con visión a futuro; comunidad, bienestar y fortalecimiento del tejido social; igualdad de género, diversidad e inclusión, así como servicio y compromiso con la Universidad y la sociedad, indicó su director Alfred Barry U’Ren Cortés.
Al presentar su segundo informe de actividades (2024-2026), resaltó los avances en el proceso de actualización y mejora del irradiador Gammabeam, instalación icónica del Instituto, que opera desde la década de 1980, y actualizada por última vez en 2004; la renovación de la planta académica mediante nuevas convocatorias, y el fortalecimiento de la vinculación y divulgación científica.
En el Auditorio Marcos Moshinsky dijo que el Consejo Interno del ICN aprobó una nueva misión y visión de la entidad académica a su cargo, “más alineados con la realidad actual del Instituto. Por supuesto, nuestra meta es realizar investigación de excelencia en las áreas que aquí se desarrollan: física, química, astrofísica y ciencia de datos, y lo que buscamos es generar conocimiento, tanto fundamental como aplicado”.
Además, parte importante de la misión del ICN es formar recursos humanos del más alto nivel, pero “también queremos hacer investigación tanto disciplinaria –en áreas específicas–, como interdisciplinaria en beneficio de la sociedad y de la humanidad”.
Informó que el Instituto está constituido por una comunidad compleja de poco más de 600 personas (un tercio mujeres y dos tercios hombres), entre ellas 72 personas investigadoras; 30 técnicas y técnicos académicos, tres investigadoras e investigadores por México, 35 posdoctorantes y poco más de 400 estudiantes de todos los niveles.
En presencia de la coordinadora de la Investigación Científica, María Soledad Funes Argüello, el director del ICN mencionó que en los últimos meses “se ha trabajado en el proceso de reestructuración departamental, cuyo propósito es robustecer la cohesión temática y humana en cada uno de los departamentos con los que vayamos a quedarnos”.
Alfred Barry U’Ren Cortés consideró que el Instituto destaca por su diversidad académica e interdisciplinariedad, pues además de realizar ciencia más tradicional en pequeños grupos o de manera individual, se participa en grandes colaboraciones internacionales de relevancia, como el experimento Alice del CERN (Suiza y Francia); el Observatorio Pierre Auger (Argentina); Experimento de física nuclear en NICA (Rusia); el Observatorio Espacial JEM-EUSO (Japón), el experimento CONNIE (Brasil); el Observatorio de rayos cósmicos HAWK en el volcán Sierra Negra de Puebla, entre otros.
Más de la mitad de la plantilla de personas investigadoras está en el nivel III o ha alcanzado el emeritazgo en el SNII. Una característica notable “es que publicamos un número importante de artículos en las revistas de más alto impacto: en la última década”.
Comentó que el Instituto cuenta con 11 laboratorios de física y uno de reciente creación: el de Electrónica de Alta Frecuencia; 10 de química y tres nuevos: de Cristales Ópticos, de Química de Materiales y organización Supramolecular, y el de Luminiscencia. También el ICN es un nodo del Laboratorio de Modelos y Datos. Además, se crearon dos nuevas unidades de servicio: Química Analítica y el Laboratorio Central de Electrónica.
El director destacó que se establecieron 29 convenios de colaboración firmados o en proceso (21 del 2026 y 8 del 2025), entre ellos con SECTEI y Bravos Energía, así como otros en proceso con los sectores académico y público, empresas privadas, asociaciones civiles y con gobiernos extranjeros.
En su intervención, María Soledad Funes Argüello expresó: “Redefinir el propósito de una entidad con la historia de este Instituto no es sólo un ejercicio declarativo, implica volver a preguntarse qué se investiga, con quién, para qué y de qué manera queremos organizarnos para hacerlo. Supone también reconocer que las respuestas actuales no necesariamente pueden ser las mismas que se dieron cuando esta entidad se transformó en Instituto”.
La integración explícita de la ciencia de datos y de los sistemas complejos –junto con la física, la química y la astrofísica–, sumada al compromiso con la formación, la equidad, la libertad de investigación y el vínculo con la sociedad, trazan un horizonte claro en el futuro del ICN, finalizó.





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