Fuente: Gaceta UNAM
Hay sueños que no se pintan de inmediato. Se van trazando poco a poco, entre dudas, sacrificios, puertas que se cierran y otras que, después de mucho insistir, finalmente se abren. Para Denisse Canel Ramírez, alumna de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la UNAM, dedicarse al arte significó precisamente eso: desafiar los pronósticos, mantenerse firme ante las dificultades y convertir la constancia en una forma de vida.
Hoy, después de años de trabajo, exposiciones, concursos y una búsqueda artística que continúa transformándose, los reconocimientos comienzan a confirmar que el esfuerzo ha valido la pena. Entre ellos se encuentra el Premio Estatal de la Juventud 2026 del Estado de México, que recibió en la categoría de trayectoria artística y cultural.
El reconocimiento representa uno de los logros más recientes de un camino que comenzó mucho antes y que estuvo marcada por distintas dificultades. En sus primeros años, su familia se opuso a que estudiara artes, pues “no era sostenible”.
Con el tiempo, logró mantenerse a través de coleccionistas, becas, concursos y apoyos gubernamentales. Después de tres o cuatro años, asegura, alcanzó una etapa de tranquilidad.
Una de sus investigaciones más importantes surgió a partir del concepto de la “sociedad del cansancio”, planteado por el filósofo Byung-Chul Han. A lo largo de varios años, desarrolló una serie de pinturas y textos relacionados con el agotamiento, la hiperproductividad y el ritmo acelerado de la vida contemporánea.
Esta reflexión quedó plasmada en su más reciente exposición, Ciudad de los sueños, realizada en la Antigua Academia de San Carlos durante marzo y abril. En ella, abordó esta problemática más allá de los espacios laborales para mostrar cómo el cansancio se extiende a los lugares que habitamos.





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