Inaugura la UNAM la Clínica Integral de Salud Menstrual

El nuevo espacio articula atención digna, información confiable y educación para la salud con perspectiva de género

En el Auditorio «Dr. Samuel Ramírez Moreno», de la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS), la Universidad Nacional Autónoma de México inauguró la Clínica Integral de Salud Menstrual, un nuevo servicio dirigido a la comunidad estudiantil que busca ofrecer atención especializada, orientación y prevención en torno a la salud menstrual.

Al acto asistieron el Dr. Fernando Macedo, Secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria (SSACU); el Dr. Gustavo Olais Fernández, Director General de Atención a la Salud (DGAS); la Dra. Sandra Domínguez Lozano, Directora de Atención Médica (DGAS); la Dra. Norma Blazquez Graf Coordinadora para la Igualdad de Género (CIGU); así como personal profesional del proyecto y estudiantes de distintas entidades universitarias.


Foto: Ana Sánchez (CIGU)

En el evento se destacó que la nueva clínica articula dimensiones fundamentales para una vida universitaria igualitaria: el acceso a la salud, los cuidados y la educación. Durante su intervención, la doctora Blazquez Graf señaló que la menstruación ha estado históricamente rodeada de silencios, prejuicios y desinformación, lo que ha llevado a normalizar el dolor y el malestar sin reconocer sus consecuencias en la vida académica, emocional y social de las universitarias. 

En ese sentido, explicó, muchas mujeres desconocen qué manifestaciones corresponden a un ciclo menstrual saludable y cuáles ameritan valoración profesional, de ahí la relevancia de contar con un espacio que les brinde atención digna, información confiable y acompañamiento especializado. Enfatizó que conocer el propio cuerpo, identificar sus cambios y reconocer señales de alerta constituyen aprendizajes centrales para el autocuidado, mismo que requiere condiciones institucionales para poder ejercerse: no puede recaer únicamente en la responsabilidad individual, sino que exige el acompañamiento de la comunidad y de la institución.

Desde la perspectiva de igualdad de género, recordó que la salud de las mujeres y de las personas que menstrúan ha sido insuficientemente estudiada por la investigación médica y científica, lo que ha generado vacíos de conocimiento y contribuido a normalizar síntomas y retrasar diagnósticos. Frente a ello, llamó a fortalecer una cultura universitaria que permita hablar de salud menstrual sin vergüenza ni estigmas, y en la que las estudiantes puedan recibir atención basada en evidencia científica, con perspectiva de género y enfoque integral. Asimismo, planteó que el reto inmediato será dar a conocer el servicio entre Escuelas, Facultades y Dependencias, para que las estudiantes sepan a dónde acudir.

“Esta clínica será un espacio muy importante para nuestra comunidad estudiantil y puede convertirse en un referente que enseñe cómo una universidad pública articula conocimiento y educación con salud, igualdad y cuidados”, cerró.