Fuente: Gaceta UNAM

Estos son momentos de reflexión acerca de cómo podemos participar para que la Universidad y todo México sean una realidad de inclusión y donde llevemos las palabras a las acciones, afirmó Manuel Suárez Lastra, titular de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la UNAM.

En el marco de las actividades del Mes del Orgullo convocadas por la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU) de la Universidad, se realizó el despliegue de la bandera LGBTIQ+ en la entrada principal de esa Dirección, donde su titular hizo un llamado a las y los universitarios para que haya una visión de inclusión para todas las personas que integran esa comunidad en las labores de esta casa de estudios.

En ese sector de la población hay saberes y conocimientos que deben hacerse explícitos e integrarse en la investigación, la docencia y, por supuesto, la divulgación, detalló el funcionario universitario.

Desde hace algunos años, recordó, se ha desplegado la bandera LGBTIQ+ durante el Mes del Orgullo, a través de la Comisión Interna para la Igualdad de Género (CInIG) de la DGDC, hecho relevante para una visión de inclusión.

Dijo que la Universidad ha desarrollado acciones en los últimos tiempos en torno a esta temática, entre ellas la organización de la Primera Consulta Universitaria sobre Condiciones de Igualdad de Género y la presentación de la asociación civil Academia Mexicana de Estudios de la Diversidad Sexual y de Género.

Reconoció que aún está pendiente construir espacios seguros para estudiantes, trabajadores, docentes, personas que se dedican a la investigación y técnicas académicas dentro de la institución. “Aún siendo la Universidad un lugar distinto al resto del país, hay mucho trabajo por hacer, y es algo en lo que todas y todos debemos colaborar cada día”.

Asimismo, en el teatro Casita de las Ciencias se llevó a cabo el conversatorio “Oliver Sacks: vida singular, voz de la diversidad”, donde se realizó un recorrido por la vida y obra del destacado neurólogo, ensayista y divulgador científico nacido en Londres en 1933, y fallecido en Nueva York en 2015.

Jesús Ramírez Bermúdez, médico especialista en neuropsiquiatría por el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, donde es clínico, investigador y profesor, rememoró que Sacks fue un escritor extraordinario que tuvo por momentos una vida tormentosa y, en otros, grandes satisfacciones, siempre con un nivel de tensión con la comunidad médica, “tremendamente homofóbica, machista y sexista”. Debido a que en Inglaterra había un clima conservador, decidió mudarse a Canadá, donde había más respeto y seguridad para su vida personal.

En sus libros hablaba de fenómenos mentales extraordinarios como alucinaciones visuales en personas ciegas o musicales en personas sordas. Él aporta al campo de la neurología el reconocimiento explícito de la posibilidad de establecer una relación más horizontal y dialógica con los pacientes; con los suyos, logró una empatía muy genuina.

Tiene pocos trabajos de ciencia clínica; no fue un investigador propiamente dicho, pero sí un magnífico clínico, muy cuidadoso, con una habilidad no tan frecuente en los neurólogos: capacidad de escuchar, que lo hacía entrar en el mundo fenomenológico de sus pacientes, de sus vivencias subjetivas. Libros como Migraña tienen la riqueza propia de un erudito.

Agustín Ávila, coordinador de la Unidad de Divulgación y Difusión del Centro de Ciencias Genómicas, mencionó que Sacks atravesó la ciencia de las neuronas, el cerebro, los receptores, el espectro visible y la percepción de la realidad, por la cuestión más psicológica de la identidad de una persona.

Maia Miret, editora de la revista ¿Cómo ves?, relató que Sacks provenía de una familia judía de inmigrantes lituanos devotos. “Cuando su padre lo saca del clóset inesperadamente, ante su madre, a quien no quería revelarle su homosexualidad, ella le dice: Eres una abominación”, un término muy usado en esa época y en ese grupo religioso.

Felipe Zámano, de la DGDC, expresó que la obra de Sacks es extensa. Su gran capacidad de comunicar tenía que ver con la de observar; Gratitud es “para mí el más conmovedor de todos” sus libros. Se trata de una serie de cartas que escribe en The New York Times, cuando le dan el diagnóstico de cáncer en el ojo (causa de su muerte), acerca de la vida y su quehacer científico. “Oliver Sacks es un autor que no necesita reivindicarse, sino conocerse más”.

La CInIG-DGDC también presentó un video conmemorativo del Mes del Orgullo, con la historia cronológica del movimiento LGBTIQ+ en México.