8M en la FCPyS: así se vivió una jornada que convirtió marzo en un mes de memoria, diálogo y acción

Por Karla Almaraz (becaria CIGU).

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM conmemoró el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, con una jornada que transformó el mes de marzo en un espacio amplio de reflexión, diálogo, expresión y participación comunitaria. A través de 52 actividades académicas, culturales y de sensibilización.

La organización estuvo encabezada por la Unidad de Género de la Facultad, con el respaldo de la Secretaría General y el acompañamiento de distintas coordinaciones, áreas académicas y administrativas; así como con la participación activa de la comunidad estudiantil. Este esfuerzo conjunto permitió articular una agenda diversa y representativa, con presencia en distintos espacios de la Facultad y con la colaboración de múltiples instancias universitarias.

Más allá de impulsar actividades específicas, la jornada hizo posible una articulación institucional amplia entre la Coordinación de Atención a Estudiantes, la Coordinación de Seguimiento y Evaluación del Área Interdisciplinaria, centros de estudio, programas académicos, colectivas, entre otros. Gracias a ello, la programación integró una pluralidad de perspectivas y formatos que enriquecieron el diálogo.

Foto: Karla Almaraz

La inauguración no solo abrió el programa: marcó el tono de toda la jornada

El arranque oficial se realizó el 6 de marzo, de 12:00 a 13:00 horas, en el Auditorio Ricardo Flores Magón. Más que un acto protocolario, la inauguración funcionó como una declaración pública: la Facultad apostó por un mes entero de actividades para fortalecer el diálogo en torno a la igualdad sustantiva, los derechos de las mujeres y la construcción de espacios universitarios libres de violencias. La invitación institucional subrayó que esta agenda fue posible gracias a las propuestas de estudiantes, profesoras y equipos de trabajo de distintas áreas.

Integraron la mesa el Dr. Alejandro Chanona Burguete, director de la Facultad; el Mtro. Dámaso Morales Ramírez, Secretario General; la Dra. Mónica Amilpas García, de la Unidad de Género; la Dra. Alejandra García Cruz, coordinadora de la Coordinación de Seguimiento y Evaluación del Área Interdisciplinaria; la Lic. Emma Margarita Meza Zúñiga, Secretaria Particular; Alondra Velázquez, consejera estudiantil; y Dani Abarza, cantautora invitada.     

Su presencia dio cuenta del carácter plural de la jornada y dejó ver, desde el inicio, que no se trataba únicamente de una iniciativa institucional, sino de un esfuerzo profundamente comunitario.


Ese momento inaugural importó porque condensó el espíritu de toda la jornada: una universidad que no se limita a conmemorar, sino que decide intervenir su propia vida cotidiana. Desde ahí comenzó una programación amplia que puso en el centro preguntas urgentes ¿cómo se manifiesta la violencia de género en la UNAM? ¿quién cuida y en qué condiciones? ¿y qué papel tiene la participación estudiantil en la transformación?

Y entonces vino el giro.

Cuando el acto parecía cerrar como cualquier inauguración, el auditorio cambió de tono.

Dani Abarza no solo acompañó el evento: lo atravesó. Desde el escenario, habló de lo que implica hacer música en una industria atravesada por el machismo, de la rabia, de la injusticia, de lo que duele… y de lo que se canta para no callar.

El cierre llegó con un momento que desbordó el formato institucional: un cover colectivo de «Canción sin miedo».

Ahí, el auditorio dejó de ser solo un espacio de escucha para convertirse en coro.

Las voces se unieron:

“Que tiemblen los Estados, los cielos, las calles…”

Y en ese instante quedó claro algo que definiría toda la jornada: que el 8M en la FCPyS no iba a vivirse únicamente desde la reflexión, sino también desde la emoción, el cuerpo y la colectividad.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

¿Qué temas se abordaron?

La respuesta corta es: de todo.
La respuesta larga es: un cronograma que se negó a encerrar el feminismo en un solo formato.

Hubo actividades sobre masculinidades digitales, manósfera e incels; mesas de análisis sobre igualdad de género, tiempo social y mujeres y cuidados comunitariosconversatorios sobre aborto, justicia social, cultura hip hop y rap feminista; talleres para identificar tipos de violencia y red flags en relaciones afectivas; espacios sobre salud mental, burnout académico y educación emocional para jóvenes digitales; además de exposiciones, lecturas en voz alta, laboratorios de narrativas transmedia, cine con perspectiva de género y actividades de acompañamiento comunitario.

Más allá de una suma de eventos, la jornada funcionó como una red de temas, voces y formatos. Ahí convivieron profesoras, estudiantes, colectivas, investigadoras, artistas, talleristas y distintas áreas de la Facultad. Esa diversidad volvió visible algo clave: que las discusiones sobre género no pertenecen a un solo salón, a una sola disciplina ni a una sola oficina. Cruzan toda la vida universitaria.

 

Fotos: Karla Almaraz

Lo que deja una agenda así

Las 52 actividades trascendieron la lógica de un itinerario cumplido. No se agotaron en imágenes ni en horarios cubiertos: abrieron diálogos, sembraron inquietudes y activaron reflexiones que continúan más allá de cada encuentro.

Lo más significativo fue constatar que una facultad puede asumir su presente con responsabilidad, reconocer las tensiones de su entorno y responder desde la escucha, el pensamiento crítico y el compromiso colectivo. Que puede elegir que esta fecha no sea un gesto superficial, sino un momento para profundizar, vincular y formar.

En un contexto donde con frecuencia el 8M se diluye en lo simbólico, la FCPyS optó por otro horizonte: habilitar sus espacios —académicos, culturales y digitales— para abordar con seriedad las desigualdades, las violencias, los cuidados y las formas de construir comunidad.

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