Repensar la endometriosis

«Una mirada feminista sobre la ciencia y la ignorancia cultivada»

Fuente: Gaceta UNAM Feb 16, 2026

Por: ITZEL CADENA ALVEAR*

La endometriosis es una condición inflamatoria que provoca dolor incapacitante caracterizada por el crecimiento de tejido similar al endometrial fuera del útero, llegando a afectar sistemas como el gastrointestinal y nervioso. Aunque el dolor suele ser crónico, tiende a agudizarse durante la fase menstrual. Impacta a una de cada diez mujeres y a un número aún desconocido de personas transmasculinas y no binarias. En México, se estima una demora diagnóstica de nueve años y no existe hasta ahora un tratamiento curativo, sino estrategias para el manejo del dolor, a menudo invasivas y de difícil acceso económico. Ha sido etiquetada como una enfermedad “enigma” o el “camaleón de la ginecología” debido a la carencia de conocimiento sobre su etiología y la amplia variabilidad en síntomas.

Más allá de las implicaciones clínicas, la endometriosis revela una problemática profunda: no sólo se trata de una condición poco entendida, sino de un fenómeno que evidencia limitaciones en el trato biomédico convencional y en la producción de conocimiento científico dominante. Este panorama responde a lo que filósofas feministas como Nancy Tuana y Marilyn Frye denominan “ignorancia cultivada”: la desinformación deliberada sobre cuerpos y experiencias asumidas como inferiores, así como el rol que se cumple en la reproducción de dicho desconocimiento. La mirada feminista disputa el supuesto de la endometriosis como un enigma biológico, posibilitando comprender que la ambigüedad en su estudio está conectada con el reforzamiento sistemático de no-saber.

Este mecanismo de ignorancia sistemática impacta directamente en las trayectorias vitales de las mujeres que viven con endometriosis. En los encuentros clínicos, las pacientes enfrentan múltiples obstáculos, como las violencias afectivas, donde se tergiversan sus experiencias al categorizar el malestar como desorden psicoemocional o al tildarlas de “exageradas”, mientras se naturaliza la vivencia menstrual como dolorosa. Dichas prácticas se entrelazan con la injusticia testimonial, manifestada en la falta de credibilidad otorgada a las pacientes debido a prejuicios sexistas, clasistas y/o racistas.

Asimismo, los modelos explicativos de la endometriosis se centran en el útero, la actividad estrogénica y la menstruación como ejes causales, restringiendo la consideración de otras variables relevantes. Tal enfoque tiende a reducir la salud de las mujeres a su capacidad reproductiva, de ahí que persista la sugerencia del embarazo como supuesto tratamiento, pese a la ausencia de evidencia científica al respecto.

Frente a este panorama, la incorporación de las mujeres en la formación científica y tecnológica entre los siglos XIX y XX ha nutrido el campo biomédico con marcos alternos de comprensión de la realidad, iluminando elementos previamente silenciados. En suma, luchas feministas como el movimiento por la salud de las mujeres (1960-1980), impulsaron espacios autogestivos de epistemologías para la emancipación corporal, desafiando la noción de objetividad tradicional al situar el conocimiento en la experiencia vivida como territorio de resistencia encarnada.

La aproximación feminista en las ciencias ha abierto cauces para repensar la endometriosis como una condición multisistémica, involucrando factores ambientales, endocrinos, inmunitarios y metabólicos. A la luz de estos modelos alternos, terapéuticas más integrativas se encuentran en estado de prueba, involucrando el manejo interdisciplinar de la enfermedad, en armonía con ópticas no reduccionistas, entendiendo al cuerpo como una orquestación dinámica y contextualizada donde los procesos biológicos son inseparables de las condiciones de vida y el entorno.

Estas propuestas han sido impulsadas por expertas por experiencia, médicas e investigadoras críticas, quienes han contribuido a la reciente petición oficial a los National Institutes of Health –referente global en la investigación médica– para redefinir clínicamente la enfermedad y ampliar las rutas de indagación, diagnóstico y tratamiento hacia un abordaje clínico que refleje la realidad compleja de quienes habitan esta condición.

Reevaluar la endometriosis desde una mirada crítica feminista nos invita a impugnar las ciencias mismas, cuestionando qué se investiga y para quiénes. Esta perspectiva convoca a fracturar los sesgos que cimentan la ignorancia cultivada y construir saberes científicos más justos, capaces de reconocer a las pacientes como sujetas de conocimiento.

* MAESTRA EN FILOSOFÍA DE LA CIENCIA,
COLABORADORA DE INVESTIGACIÓN EN LA COORDINACIÓN PARA LA IGUALDAD DE GÉNERO