Declaración por la Cultura de Paz y la erradicación de las violencias
Las y los representantes de universidades e instituciones de educación superior, académicas y académicos, integrantes de la sociedad civil y dependencias gubernamentales, reunidos en Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, con motivo de la Primera Semana Nacional de Cultura de Paz,
MANIFESTAMOS:
- El compromiso de nuestras instituciones para avanzar en la promoción de entornos educativos más seguros e incluyentes, a través de la Cultura de Paz, la resolución pacífica de los conflictos, los derechos humanos, la igualdad de género, la interculturalidad y el desarrollo sostenible, como ejes transversales para la integración de contenidos en planes y programas de estudio, la creación de protocolos de atención a las violencias y el fortalecimiento de redes de colaboración entre universidades e instituciones de educación superior.
- Que los principios esenciales contenidos en la Recomendación sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y el Desarrollo Sostenible, aprobada por los 194 Estados miembros de la UNESCO en noviembre de 2023, establece un enfoque educativo holístico a través de:
- Una educación que fomente la empatía, el pensamiento crítico, la comprensión intercultural y el cuidado del medio ambiente.
- Una visión de paz activa, entendida como un proceso social dinámico que pondera la dignidad, justicia y colaboración, más allá de la ausencia de conflicto.
- El impulso de una ciudadanía global fundada en la solidaridad, la cooperación internacional, el respeto por la diversidad cultural y la defensa de las libertades fundamentales.
- La vinculación explícita con el desarrollo sostenible, el cambio climático, la perspectiva de género y las brechas digitales, como parte de los desafíos en los procesos educativos.
- El reconocimiento de la alfabetización mediática e informacional como herramientas para enfrentar la desinformación, el discurso de odio y fortalecer la capacidad crítica en entornos digitales.
REAFIRMAMOS QUE:
Las infancias, las adolescencias y las juventudes deben ser el centro principal donde el tejido social comunitario y ciudadano se fortalece y favorece la reconstrucción ética de nuestro país, ya que enfrentan realidades marcadas por múltiples formas de violencias: desapariciones forzadas, violencias digitales y por razones de género, precarización laboral, exclusión educativa, discriminación, racismo, clasismo y estigmatización, entre otros.
Es inadmisible normalizar el dolor. Cerramos filas desde la educación, el pensamiento crítico y la acción colectiva.
NOS COMPROMETEMOS A:
- Fortalecer la formación de docentes, alumnas y alumnos en procesos y prácticas de mediación para la resolución pacífica de conflictos, consolidándola como una especialización de alta relevancia social y profesional, para las personas que egresan de nuestros planteles.
- Crear una Red Internacional de Investigación en Cultura de Paz.
- Impulsar un programa de movilidad académica internacional para alumnado y docentes interesados en la Cultura de Paz.
- Construir un Repositorio Compartido de Acceso Abierto por la Paz, que potencie el conocimiento generado por nuestras instituciones y que esté al alcance de quien lo necesite.
- Instituir un Laboratorio Nacional de Mediación y Resolución de Conflictos en el que participen brigadas universitarias interinstitucionales con juventudes en territorios afectados por las violencias, en colaboración con gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil.
- Realizar Campañas de Comunicación Digital con alfabetización crítica y contenidos que contrarresten la desinformación, promuevan la empatía activa y visibilicen a las juventudes constructoras de paz.
Por tanto, nuestro compromiso es con una Cultura de Paz cimentada en:
- El diálogo, para la resolución pacífica de conflictos.
- La perspectiva de género y la inclusión social, como principios rectores transversales para consolidar la igualdad de oportunidades y la erradicación de las violencias por razones de género.
- Los derechos humanos, como instrumento fundamental en el reconocimiento de la dignidad humana, la libertad, autonomía y los derechos universales que son irrenunciables en toda acción pública y privada.
COINCIDIMOS:
La paz no es un discurso, es una práctica cotidiana que debe enseñarse, vivirse y defenderse. Las infancias, las adolescencias y las juventudes no son víctimas pasivas, son las protagonistas de ese nuevo pacto social que urge construir.
Con esta Declaratoria y el Programa de Acción, impulsamos una agenda transformadora, abierta e inclusiva.
Convocamos a la comunidad académica, autoridades locales y nacionales, organizaciones sociales y aliadas internacionales, a sumarse para construir colectivamente una Cultura de Paz cimentada en el diálogo, la innovación y el compromiso con una educación donde se forje la conciencia crítica y la acción colectiva para las generaciones presentes y futuras.
Ciudad Universitaria, Ciudad de México a 12 de septiembre de 2025.





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